El hormigón de limpieza se utiliza en las cimentaciones por las razones siguientes:

– Mantener limpia de tierra la superficie de hormigonado para que el hormigón del recubrimiento esté en perfecto estado, sin mezclarse con el terreno.

– Garantizar la rigidez adecuada (más que el terreno) de la superficie inferior para que por un lado la superficie de apoyo de al cimentación sea homogénea y, por otro, los separadores apoyen sobre una superficie dura sin clavarse..

– Provocar una superficie homogénea y nivelada, algo más horizontal y uniforme que la superficie que resulta de la excavación.

– Evitar la desecación

Para ello se dispone una capa de hormigón pobre, no estructural, de unos 10 cm de espesor, que permite dotar de rigidez, limpieza, uniformidad y nivelación adecuada a la superficie inferior de la cimentación.

Recubrimiento:
El hormigonado del hormigón estructural del elemento se hace contra el hormigón de limpieza y no contra el terreno por lo que no rige la obligación normativa de disponer un recubrimiento de 7 cm. Se podrán mantener los recubrimientos apropiados en función del ambiente.

Calidad del hormigón:
Es una costumbre errónea intentar especificar el hormigón de limpieza mediante la tipificación normativa de los hormigones estructurales de la EHE. El hormigón de limpieza no es un material estructural si no que realiza unas funciones de rigidez, nivelación y limpieza, por lo que basta con que el material que se aporte en los 10 cm sea un material más rígido y más resistente que el terreno sobre el que apoya.

Cualquier hormigón pobre u hormigón magro, con una mínima dosificación de cemento, incluso muy por debajo de las mínimas especificadas por la normativa, cumplen las propiedades exigidas al hormigón de limpieza.

De hecho, la EHE-08 recoge esta realidad en su Anejo nº 18 y tipifica el hormigón de limpieza de la siguiente manera:
HL – 150/C/TM

Esta tipificación es «por dosificación», es decir, se limita la dosificación mínima de cemento por m3.

En este hormigón no es necesario hacer referencia al ambiente. Por tanto no tiene sentido especificar pseudo-tipificaciones del tipo HM-10 ó HM-15, por otra parte muy utilizadas en muchos proyectos. Puede ocurrir, sin embargo, que el terreno de cimentación sea agresivo con el hormigón. Entonces, por razones de durabilidad, se deberá exigir una determinada durabilidad al hormigón de limpieza para garantizar que sus cualidades (rigidez y resistencia) se mantienen a lo largo de la vida útil de la estructura.

En ese caso, las exigencias de calidad al hormigón deben ser parejas a las que se le imponen al hormigón estructural, es decir, no deberían proponerse calidades menores de HM-25 para garantizar una adecuada durabilidad.